miércoles, 16 de abril de 2014

Palma datilera y Palma blanca



Hoy es miércoles Santo, y en muchos lugares del mundo se está celebrando la Semana Santa. Como no podía ser de otro modo, en CEAmbiental hacemos un guiño a esta festividad dando a conocer una planta que es símbolo tradicional de estas fechas. Vamos a hablar de la Palma Blanca, que se utiliza fundamentalmente en las procesiones del Domingo de Ramos. 

La palma blanca en sí, es básicamente una hoja de palmera datilera, que ha sido tratada. Conozcamos la palmera datilera y posteriormente la técnica de elaboración de la palma, que pervive en nuestra sociedad desde tiempos inmemorables.
 
La palmera datilera, científicamente conocida como Phoenis dactylifera, es una planta que se distribuye por la región mediterránea y el suroeste de Asia. En España podemos encontrarla en muchas comunidades, pero tiene especial interés el palmeral de Elche (Comunidad Valenciana), plantado hace miles de años.

La palmera datilera, es muy importante ya que su fruto, el dátil, tiene gran interés en el mercado. El dátil, además de un riquísimo fruto, ha sido utilizado en la medicina tradicional para combatir problemas digestivos, resfriados y desintoxicaciones.

No debemos olvidar que la palmera datilera tiene un gran enemigo del cual ya hemos hablando en nuestro blog, el Picudo Rojo.

Como presentábamos al principio, la palmera datilera se cultiva para preparar las famosas palmas de semana santa, para conseguir las famosas palmas blancas se lleva a cabo un delicado proceso:

En primer lugar, y una vez tenemos una palmera datilera crecida, se procede al atado. El atado consiste en agrupar las hojas de la palmera atándolas con hilo o cuerdas como se aprecia en la fotografía. Este proceso se realiza para que no entre luz a las hojas nuevas que nazcan y estas no realicen fotosíntesis, por lo que su pigmentación se queda de color blanco amarillento.

La evitación de la fotosíntesis, se completa con el encaperuzado. Se coloca una envoltura alrededor de las hojas atadas para que las hojas más jóvenes no lleguen nunca a ver la luz solar, y sigan manteniendo su color amarillo. Este proceso de crecimiento en "oscuridad" de las hojas jóvenes se lleva a cabo desde principios de primavera hasta septiembre, tiempo suficiente para permitir el crecimiento de las hojas.

Pasado este tiempo comienza la recolección de las hojas blancas. Una persona sube a la parte superior de la palmera y corta las palmas blancas, dejando algunas hojas que son necesarias para que la palmera pueda seguir creciendo.

Una vez recogidas las hojas de palma, se limpian y clasifican según su tamaño y su coloración. 

En ocasiones, las palmas se tratan con azufre para que su color sea más vivo y se conserven mejor.

Una vez obtenidas las palmas, se pueden comercializar tal cual, como palmas lisas, o se puede realizar un procesado de las mismas, realizando rizados y trenzados muy vistosos. Este procesado es muy laborioso y difícil de realizar. Además, existen numerosísimas alternativas de trenzado que dan lugar a modelos espectaculares.

Como habéis podido comprobar, la palma blanca recorre un largo proceso de elaboración durante el cual se logra su color amarillo característico y se moldea realizando trenzados de gran belleza. Espero que os haya gustado este artículo y hayáis adquirido nuevos conocimientos con nosotros. Feliz Semana Santa.

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