miércoles, 6 de agosto de 2014

El Lince Ibérico



En la Península Ibérica tenemos algunas especies animales muy características y lamentablemente muy amenazadas. Es el caso de Lynx pardinus, más conocido como Lince Ibérico, un mamífero que trata de sobrevivir entre nosotros, ¿Quieres conocerlo?

El lince ibérico es un felino, endémico de la península. En la actualidad solo existen tres poblaciones, una de ellas en los montes de Toledo y otras dos en Andalucía. Su población no supera los 300 individuos, es por ello que se encuentra en peligro crítico de extinción.

Existen varias especies de lince en todo el planeta, el nuestro, es un lince de pequeño tamaño en comparación con los demás. Físicamente destaca por sus patas largas y su corta cola acabada en una borla de color negro. El color del cuerpo es pardo grisáceo con moteaduras oscuras, un vistoso pelaje que ha hecho de él un animal muy preciado en peletería.

Tiene un característico rostro que lo diferencia de otros felinos. Sus particulares orejas puntiagudas tienen unos pelos negros rígidos en el extremo, que le sirven como camuflaje entre su hábitat de matorral mediterráneo. También es característico el pelo que cuelga de sus mejillas. Esta barba les sirve de protección, ya que sus depredadores piensan que tiene la cara más ancha y al atacarle no llegan a la carne.
 
Son unos mamíferos muy sigilosos, misteriosos y tienen gran facilidad para escabullirse. Cazan al acecho y utilizan su potente salto para alcanzar a sus presas. Se alimentan fundamentalmente de conejos (Oryctolagus cuniculus), los estudios realizados muestran que para sobrevivir, un lince necesita comer un conejo diario. Ocasionalmente se alimenta de ocas, ciervos, gamos y pequeños roedores.

Durante el día tienen una visión muy parecida a la nuestra, pero al igual que otros felinos, los linces tienen una gran visibilidad nocturna. Sin embargo, su sentido más desarrollado es el oído, puede distinguir el movimiento de sus presas entre los matorrales a gran distancia.

Vive en zonas de matorral mediterráneo. Prefiere los lugares con más densidad vegetal, en los que puede refugiarse y proteger a su camada, aunque utiliza zonas abiertas, como cortafuegos y pistas forestales, para desplazarse de un lugar a otro. 

Los linces necesitan unas condiciones de disponibilidad de alimentos y de territorio mínimas para reproducirse. Si no se dan estas condiciones, los individuos no se reproducen. El celo tiene lugar entre enero y febrero. Una vez realizada la cópula, únicamente la hembra es la encargada de gestar a sus crías. Busca una madriguera entre las rocas, los troncos y el matorral denso donde parir, alimentar y proteger a su manada.

Como hemos citado anteriormente, el lince ibérico se encuentra gravemente amenazado. Su población ha disminuido muchísimo en las últimas décadas debido a la disminución de la población de conejos, a la alteración y destrucción del hábitat por el ser humano, a los atropellos, a la caza furtiva y a las enfermedades por reproducción entre hermanos.

El Lince Ibérico es un endemismo de la Península Ibérica, sólo podemos encontrarlo aquí, y por ello, somos los más interesados en protegerlo al igual que protegemos nuestra historia, nuestras costumbres y nuestra cultura. Es una especie que se ha desarrollado durante miles de años a nuestro lado y su desaparición, lejos de aumentar la población de conejos como desearían los cazadores, aumentará la población de zorros, ginetas y otros carnívoros que se ven limitados por la presencia del lince en la actualidad, y que desequilibrarán la cadena alimentaria.

¿Conocías a esta especie? Cuida de la naturaleza que te rodea y ayúdanos a preservar las especies emblemáticas de nuestro territorio. ¡Dale a +1 y deja tu comentario!

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